Octubre es el mes de la mamografía y, como centro especializado en imágenes de diagnóstico, reforzamos un mensaje clave: la detección temprana salva vidas cuando se realiza en el momento oportuno y según el perfil de riesgo de cada mujer.
A la luz de las recomendaciones difundidas por la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), no se aconseja realizar mamografías de cribado en mujeres menores de 40 años que no presenten factores de riesgo. La evidencia indica que, en este grupo etario, la incidencia de cáncer de mama es menor y la mama suele ser más densa, lo que reduce la sensibilidad y la especificidad de la mamografía. Como consecuencia, aumentan las probabilidades de resultados no concluyentes, pruebas complementarias y biopsias que, además de generar ansiedad, conllevan costes y riesgos innecesarios sin demostrar un beneficio claro en la detección.

Esto no significa desatender el cuidado mamario: antes de los 40 años, lo indicado es mantener controles ginecológicos periódicos, conocer los factores personales y familiares, y optar por estudios alternativos cuando el médico lo valore, como la ecografía mamaria en mamas densas o en casos con síntomas específicos. Antecedentes familiares de cáncer de mama, mutaciones genéticas conocidas, tratamientos hormonales prolongados u otros elementos de riesgo ameritan una evaluación individualizada y planes de vigilancia temprana.
Nuestro compromiso en IMESSA como servicio de diagnóstico por imágenes es promover una prevención responsable e informada. Durante este mes, y todo el año, acompañamos a cada paciente para definir la estrategia adecuada según su edad, historia clínica y riesgos particulares, evitando tanto el infradiagnóstico como el sobrediagnóstico.
Si tienes dudas sobre cuándo iniciar tus controles o qué estudio es el indicado para ti, agenda una consulta con tu médico: la mejor decisión es la que se toma con información clara, criterio médico y un plan personalizado.